Me he dado cuenta de que en realidad ya no somos amigos...Ya no hablamos, ya no me llamas, ya no me cuentas de tu vida, tus altas y bajas... Hemos cambiado y ya no te conozco. No eres el chico que me cautivó los sentidos, al que le tomé cariño hace ya muchos años. Seré lo que desees en una tecla de computador barato. Seré la llamada perdida de tu móvil, pero no hablaré en la contestadora de tu voz porque olvidé recordarte entre semana.
Olvidé llorarte entre tus penas, y ya no recuerdo ni tu apelllido. Odio olvidarme de alquién que he querido tanto, en quién he volcado tantos sentimientos. Pero ya no sirvo para esperar...
Para que en momentos de necesidad tomes el teléfono y oigas mi voz consolarte. Ya no seré tu paño de lágrimas. ¡¿Quién demonios ha sido el mio?! ¿En todos estos años a quién se supone acudiera?... A tí no era.
Lápiz en mano escribo mis dolores y los lloro callada, silenciosa, en la soledad de mi recámara. Nadie me escucha... Lo sé. ¡Y deseo gritar de furia al recordar las gotas que he dejado caer por mi rostro! Pero no lo hago... ¿Para qué?
Ya no somos amigos... o quizá sí. Porque en mi recuerdo vivirá la amistad que un día compartimos. Y te miraré sin verte porque solo observaré detenidamente mi recuerdo reflejado en ti...
(2005)
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