21 de noviembre de 2011

Pensando…





Pensando…

La vida se nos juega al dos por uno
Como aleteo recurrente de noches sin fin.
Ya no recuerdo la última vez que dormí
Con la tranquilidad infantil
De quien descansa sin sufrir.

Porque la vida se me va colando
Por el escaparate matutino del decir.
Porque las letras las exprimo,
Sofocándolas en las líneas del papel amarillento
Que se hace humo entre mis dedos
Y me mancha las uñas sin mentir.

Si te quise o no te quise,
La verdad no estoy segura.
¿De qué vale, ahora, la pregunta?
Ahora que ya nada siento,
Aunque todos piensan que sí.

Y sigo aquí pensando…
Pensando sin poder dormir.
No me angustia, no me duele,
No pienses que es por ti.
Que tus acciones no son el problema,
Al menos, nunca lo han sido para mí.
El problema son tus palabras viscerales,
Viperinas, bichas de sentido y fin.

Y sigo aquí pensando…
Pensando en cómo no discutir.
Pensando en mi almohada,
En la lluvia fuera mi ventana,
En la noche que pasó,
En la sonrisa más bella del universo,
En el abrazo más vacío que recuerdo,
En la felicidad de algún suceso
Que me eleve en las manos de Morfeo. 

Pensando…
Pensando entre sueños
Sobre la soledad agónica
De ser mía entre mis huesos.
De ser dueña de mi misma,
Y aceptando las repercusiones
De compartir mi vida.
Solapando las razones,
Olvidando los reproches,
Liberándome del yugo artificial
Que me carcome.

Y seguiré aquí pensando…
Porque la realidad es que pienso demasiado.

Pienso y pienso, mas nunca digo,
Si no es por medio de este truco furtivo
De aparecer letras sobre el papel.
Pienso y pienso, porque no duermo,
Porque el insomnio me arremete cada noche
Y no soporto ya los roces imaginarios del vivir.

Así que me dedico a producir,
A sembrar la semilla de la rima,
A practicar los versos que de rodillas
Me susurran entre risas
Las musas picaronas que me abandonan,
A veces, simplemente porque sí.

Así que seguiré aquí, pensando
En las mil cosas furtivas,
Las que no pienso salvo cuando voy a dormir.
Pensando en cómo pensar,
Pensando en cómo vivir,
Pensando en los pensamientos que tengo dormidos
Y dándome cuenta, por fin,
Que de tanto pensar la noche se acaba
Y me descubre la mañana
Palpitando, confusa y dolorida
Pero sin más nada que decir. 

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