Pensando…
La vida se nos juega al dos por uno
Como aleteo recurrente de noches sin fin.
Ya no recuerdo la última vez que dormí
Con la tranquilidad infantil
De quien descansa sin sufrir.
Porque la vida se me va colando
Por el escaparate matutino del decir.
Porque las letras las exprimo,
Sofocándolas en las líneas del papel
amarillento
Que se hace humo entre mis dedos
Y me mancha las uñas sin mentir.
Si te quise o no te quise,
La verdad no estoy segura.
¿De qué vale, ahora, la pregunta?
Ahora que ya nada siento,
Aunque todos piensan que sí.
Y sigo aquí pensando…
Pensando sin poder dormir.
No me angustia, no me duele,
No pienses que es por ti.
Que tus acciones no son el problema,
Al menos, nunca lo han sido para mí.
El problema son tus palabras viscerales,
Viperinas, bichas de sentido y fin.
Y sigo aquí pensando…
Pensando en cómo no discutir.
Pensando en mi almohada,
En la lluvia fuera mi ventana,
En la noche que pasó,
En la sonrisa más bella del universo,
En el abrazo más vacío que recuerdo,
En la felicidad de algún suceso
Que me eleve en las manos de Morfeo.
Pensando…
Pensando entre sueños
Sobre la soledad agónica
De ser mía entre mis huesos.
De ser dueña de mi misma,
Y aceptando las repercusiones
De compartir mi vida.
Solapando las razones,
Olvidando los reproches,
Liberándome del yugo artificial
Que me carcome.
Y seguiré aquí pensando…
Porque la
realidad es que pienso demasiado.
Pienso y pienso,
mas nunca digo,
Si no es por
medio de este truco furtivo
De aparecer
letras sobre el papel.
Pienso y pienso,
porque no duermo,
Porque el
insomnio me arremete cada noche
Y no soporto ya
los roces imaginarios del vivir.
Así que me
dedico a producir,
A sembrar la
semilla de la rima,
A practicar los
versos que de rodillas
Me susurran entre
risas
Las musas picaronas
que me abandonan,
A veces,
simplemente porque sí.
Así que seguiré aquí,
pensando
En las mil cosas
furtivas,
Las que no
pienso salvo cuando voy a dormir.
Pensando en cómo
pensar,
Pensando en cómo
vivir,
Pensando en los
pensamientos que tengo dormidos
Y dándome cuenta,
por fin,
Que de tanto
pensar la noche se acaba
Y me descubre la
mañana
Palpitando,
confusa y dolorida
Pero sin más
nada que decir.

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